Amor, ansiedad y otras cosas.

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Hace un tiempo descubrí que son varias cosas las que te pueden dar ansiedad, entre ellas el amor.
Pero también en ese tiempo descubrí los distintos tipos de amor, que no había sabido apreciar y que te pueden salvar como un barco en una isla solitaria.

Si les cuento de mis historias de amor, no hay mucho que decir aún, he pololeado dos veces, y he salido un par más con algunos sujetos que no son dignos de mencionar, aunque algunos sólo llegaron en mal momento y otros simplemente no merecían que les dedicara el tiempo que les dediqué. Entre esos dos pololeos pasaron 3 años de diferencia, uno en el 2011 y otro en el 2014.
El del 2011 fue mi primer pololeo de la vida, y creo que por eso lo recuerdo con tanto cariño, pero no recuerdo haberme sentido enamorada, simplemente tengo recuerdos buenos, con un final desastroso o más que nada penoso para ser el primero. Esta "relación" duró casi un año.
Luego el 2014 estaba pasando por un buen momento de mi vida, me sentía bacán, plena, pero aún sí un poco decepcionada del amor porque había salido con cada espécimen que en realidad ya no me daban ganas de estar con nadie, y estaba el inevitable pensamiento de que quizás debiste quedarte con alguno de esos, como para no estar sola, pero no yo soy así, si no me gusta no puedo estar con esa persona y así de simple, porque sino mi conciencia empieza a juzgarme y no somos muy agradables la una con la otra.
Entonces, entre toda esta decepción, apareció él. Tan tímido, tan callado, tan él. Siento que por primera vez puedo decir que me enamoré, pero me di cuenta después cuando ya habíamos terminado nuestra relación porque me negaba aceptarlo estando en ella para que así que cuando terminara no fuera tan horrible.
Así que, fuera de todo plan nos conocimos en persona primero, teníamos muchas cosas en común, aún las tenemos,  conversábamos entre los recreos del pre universitario, y todo se fue dando tan despacio que mi alma se lo agradeció porque necesitaba tiempo antes que cualquier cosa. Ese mismo año nos pusimos a pololear, y duramos casi casi dos años. Como no todo es color de rosa, y yo soy bastante tincada, cuando empecé a sentir que esa hermosa sensación de calma que me daba, de amor y de tranquilidad se estaba esfumando, y fue reemplazada por peleas tontas, por comentarios estúpidos y por más costumbre que amor, decidí terminarla. Y se podría decir que desde ahí comenzó un poco la ansiedad que me provoca el amor.

Comparé las relaciones que había tenido con esta última, obviamente habían pasado años y muchas cosas habían cambiado pero definitivamente en esta última sentía que había dado mi 100%, y que luego de haberla terminado tenía que renacer de algún lado y seguir. Lamentablemente las citas que tuve después de terminar no fueron muy buenas, y me comencé a sobre-preocupar nuevamente, la ansiedad que aún me invade un poco, sobre el futuro.

He tenido meses difíciles, especialmente Abril y Mayo, con respecto al plano amoroso. Me di cuenta de lo que había hecho después, de haber salido con alguien que no me respetaba, que me decía una cosa y hacía otra, y que en realidad se quería más a él mismo que a mí, lo cual no está mal, excepto si terminas hiriendo los sentimientos de la otra persona. Y luego vino el doloroso proceso de la ruptura, pero no de esa ruptura, sino de la de mi relación con él, la del 2014, porque la evité, no dejé que saliera todo lo que tenía que salir y en un arranque de dolor todo se juntó, lo viejo y lo nuevo.

Con él eramos amigos, mejores amigos, a pesar de haber terminado, nuestra relación seguía casi igual, y de hecho a mi me acomodaba más porque sentía que podía ser más honesta, y no endulzar tanto las cosas como solía hacerlo. Pero de un momento a otro, cambió, era inevitable, y yo no supe que hacer, porque sentía un amor pero no sabía que tipo de amor era. Después de mucho pensarlo, era una combinación de varias cosas, y es un amor muy grande para ser etiquetado.

Mayo fue horrible, estaba sola, sin él como mi amigo me sentía muy perdida. Pero, ahí fue cuando descubrí otros tipos de amor, el amor de familia que había ignorado, me salvó, el amor que le tenía a mi gata que a pesar de que me puedan llamar loca, fue increíble ver como te salva preocuparte por un ser tan indefenso que te necesita aún en tus peores días. Descubrí que el amor es más grande que todas las cosas, que todas las penas juntas, y que las penas se van y el amor queda.

Aunque era inevitable no pensar en el otro tipo de amor, ese que me había roto el corazón ya un par de veces, y la ansiedad que me daba pensar en todas las que quedaban. Pero ahí intervenía mi responsabilidad, de cuidarme, de quererme más que a nadie y no dejar que ciertas cosas pasaran de nuevo.

La ansiedad sigue ahí en todo caso, a veces pienso que no me veo estando en una relación nuevamente, que mi miedo de salir lastimada, de perderme a mí misma, de simplemente dar más de lo que se merecen y después tener que estar recogiendo esos pedacitos nuevamente me hacen pensar que no vale la pena arriesgarse por ese tipo de amor, pero la ansiedad de estar sola mientras todos avanzan en pareja o se enamoran tan perdidamente como yo nunca he podido, es peor aún.

Sé que exagero, que tengo poca edad para decir estas cosas, que aún me falta mucho por vivir, que la persona llegara... pero la ansiedad le gana a todo eso.








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